La práctica del deporte y el turismo de aventura en el curso inferior del río Negro puede conjugarse armoniosa y placenteramente todo el año. Esta es la experiencia de un grupo de kayakistas de Viedma en su búsqueda de mantener la actividad durante los meses más fríos. Etapa 1: otoño.  Proa hacia la barda norte del río Negro inferior
Día: 03/06/07 Punto de Partida y llegada: 40º 47´45.43” S // 63º 00´01.48” O Punto intermedio (Isla Churlaquín chica): 40º 44´54.08” S // 63º 06´51.01” O Amanecer: 8,28 Atardecer: 17,52 Temperatura máxima: 19º C (66º F) Temperatura media: 12º (53º F) Mínima: 4º (40ºF) Velocidad del Viento: 14 km/h (9 mph) Velocidad Máxima del Viento: 37 km/h (23 mph) Visibilidad: 30.0 Kilómetros (19.0 Millas) Comparación meteorológica curso inferior del río Negro Junio 2006 Temperatura promedio: 8 grados centígrados Temperatura máxima promedio: 13,5 grados centígrados Temperatura mínima promedio: 2.6 grados centígrados Humedad promedio: 71.4 por ciento  El contraste del otoño para el tren acuático Crónica de viaje A la primera parte de lo programado la denominaremos caminata. Podría ser treeking o, desde no hace mucho, costering. Lo cierto es que la remontada del río Negro se hizo caminando 15 kilómetros por su costa norte, partiendo desde la zona de balnearios municipales de Carmen de Patagones -territorio patagónico de la provincia de Buenos Aires- para llegar a la isla “Churlaquín Chica”. El plan: bajar remando al lugar de partida. El objetivo: mantener la condición física en los meses más fríos sin alejarnos del agua. Para Sendero al Sur fue una oportunidad de relevar alternativas de salidas cortas con objetivos diversos, como el avistaje de aves, safaris fotográficos, pesca (setiembre-abril), o el acampe en primavera – verano. En la zona de islas es natural el avistaje de patos, cisnes de cuello negro, gallaretas y otras aves que anidan en sus costas. También es posible avistar toninas, que en invierno ingresan desde el mar y suben por el río en un espectáculo indescriptible.  Solución para alambrados ilegales en el camino de sirga El recorrido de ida se caracterizó por un terreno arenoso, muy suelto en algunos tramos, y un espeso monte donde se alternan matorrales de “jarilla” (Divaricada), “chañar” (Geoffroea decorticans), "piquillín" (Condalia microphylla ), “alpataco” (Prosopis alpataco) y "chilladora" (Erinacea). Los kilómetros se fueron consumiendo entre huellas de vacunos, picadas y los estrechos senderos dejados por el río y las paredes de la barda con marea baja. A veces por la costa, otras por el monte, y al final por la cima de las bardas. Por el Negro, una lancha transportó los botes hasta el punto de destino; agregando a su paso un colorido artificial al paisaje otoñal de un río en total calma. El clima, principal preocupación al diagramar la salida, se presentó óptimo para la actividad al aire libre; después de una semana con sensación térmica bajo cero, producto del frente polar que había atravesado esta parte del continente desde el Pacífico. Era 3 de junio, y verdadero otoño; una de las estaciones más bellas del año en esta zona de la Patagonia seteptrional.  Entre la barda y el río Luego de algo más de tres horas, el grupo llegó, con más ropa en la mochila que puesta, al lugar donde sería cruzado hasta la isla Churlaquín chica, lugar cedido para la construcción de infraestructura de acampe para quienes por allí naveguen. Desde las bardas podía verse a los botes aguardando; el humo entre los álamos anunciaba un rico almuerzo, mientras aumentaban la temperatura y las ganas de remar. El asado y un breve descanso sirvieron para retomar fuerzas y emprender el regreso con una temperatura de 19 grados centígrados y un viento del noroeste que fue mermando su intensidad hasta convertirse en breve brisa al momento del arribo. Al final, la grata sensación de haber compartido un buen momento con la naturaleza y los amigos, con quienes tenemos una nueva experiencia que recordar y lugares que volver a visitar.  Botes estacionados en isla Churlaquín chica Referencias El suelo Esta amplia región se encuentra al final de la diagonal árida sudamericana y según Köeppen se clasifica como clima árido estepario. Los materiales originarios son arenas y limos; estos suelos son de textura arenosa a arenosa franca, muy sueltos, susceptibles a la erosión eólica, y se encuentran depositados sobre rodado lítico. Estudio Estación Experimental Agropecuaria del INTA Hilario Ascasubi – Argentina El clima en otoño Durante el mes de junio, último mes del otoño y comienzo del invierno, suele presentarse un breve período que puede alcanzar de 3 a 4 días, en que la temperatura asciende por encima de lo normal. Los valores normales de junio son: Temperatura Media 11,2 ºC, Temperatura Máxima Media 15,7 ºC y la Temperatura Mínima Media es de 7,7 ºC (Normales Climatológicas para el Período 1961-1990). Durante la ocurrencia de este fenómeno la Temperatura Máxima puede incrementarse hasta 26 ºC como se registró el 28 de junio de 1985; esto es unos 10 ºC por encima de lo normal. La tradición popular ha llamado a este período, que en realidad no ocurre todos los años, como Veranito de San Juan, ya que generalmente ocurre alrededor del 24 de junio, fecha del Santo. En realidad este período es destacable simplemente porque es el último que se desarrolla dentro del clima de otoño, asociado a condiciones de humedad elevada con aire cálido que proviene del Norte. Servicio Meteorológico Nacional (Vea “El Clima en Río Negro)  Objetivo logrado: remar en otoño Pesca En el curso inferior del río Negro se obtienen ejemplares de Pejerrey Patagónico, Pejerrey Bonaerense, Trucha Arco Iris, Trucha Criolla y Carpa Común. La temporada de pesca se extiende desde mediados de noviembre hasta abril, existiendo restricciones en cuanto al número y tamaño de los ejemplares a capturar Consulte el Reglamento de Pesca Deportiva Continental Patagónico. |