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El kayakista Claudio Scaletta volvió de Antártida y el 21 de junio navegó la costa norte del golfo San Matías. Datos de una zona poco relevada desde un kayak.
El camino de la costa atlántica rionegrina tiene un serpenteo entre costa marítima llana, acantilados y tramos alejados del mar. Bordea el norte del golfo San Matías desde la desembocadura del río Negro hasta el puerto de San Antonio Este, al sur. “La zona en que más se aparta (el camino) es la que navegué”, cuenta Scaletta en su blog Kayak al Sur. En esta época el Rango térmico en horas de sol varía entre 1 y 12 °C.
Foto 1.- “Navegué desde unos pocos kilómetros al Este de dónde comienza la Ruta de la costa, en proximidades del puerto de San Antonio Este, hasta Pozo Salado, en la boca occidental de la Caleta de los Loros. La principal virtud de este recorrido es la ausencia de la presencia humana y costas de difícil acceso, lo que garantiza un territorio bastante virgen”
Foto 2.-El relevamiento de waypoints de acceso seguro al mar es uno de los aportes de esta travesía. “Realicé un relevamiento in situ de los puntos de salida a la playa con seguridad y con posibilidades de pernoctar, lo que aquí significa lugares sin acantilados y sin restingas (plataformas rocosas en el fondo). Creo que el tramo entre el puerto de SAE y Bahía Rosas es ideal para una travesía marítima de 3 a 5 días”
Waypoints
Salida: S 40°50’58’’; W 064°36’16’’
Pozo Salado: S 41°01’05’’; W 064°10’05’’
Bahía Creek: S 41°04’30’’; W 063°57’00’’ (no in situ)
Bajada de Echandy: S 41°09’37’’; W 063°33’02’
Bahía Rosas: S 41°09’16’’; W 063°22’40’’
Navegar en el mar sobre un kayak exige de técnica y experiencia, y en esta zona también entrenamiento. Oleaje y acantilado, dos aspectos que remarca Claudio Scaletta. Define al mar como “duro”, más allá de las bajas temperaturas invernales, por el “oleaje, y las costas inhóspitas, hostiles” En pleamar, el acantilado impide salir del agua por varios kilómetros, otro factor a tener en cuenta cuando las condiciones climáticas desmejoran. Para Scaletta, “son navegaciones que demandan un poco más de técnica que la ecuación tradicional, pues la zona es ventosa y el viento son olas, y en el mar las olas son grandes”

Foto 3: “Fauna avistada: Cuando el mar está malo es difícil ver los lobos, orcas y ballenas francas habituales en la zona. No vi nada, solo unos pocos macá grandes, las sempiternas gaviotas y un extraño petrel casi negro que se quedó suspendido unos segundos a un metro de mi cara. Rarísimo. Luego leí en la guía de Narosky que se trataba del Petrel pardo, cuya área de avistaje debería llegar solo hasta el norte de Santa Cruz”

“La primera sensación que tuve al pararme en la playa fue de una gran quietud, como si, a pesar del viento, todo se hubiese detenido. Miré hacia la camper para ver si aparecía mi compañero. Al parecer dormía. Saqué el kayak del agua, lo arrastré unos 100 metros hasta unas rocas, me tomé un litro de mate cocido que traía en el termo y comí con desesperación. Había sido una navegación increíble. Recién entonces pude disfrutar lo vivido. Un día perfecto”, dice a modo de cierre.
Fotos: Jorge Aragón Fuente: http://kayakalsur.blogspot.com/ |