 Filo del cerro Catedral. Circuitos de trekking cercanos a Bariloche Años antes de la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi, las montañas próximas a San Carlos de Bariloche ya eran destino de esquiadores y andinistas. Ese temprano antecedente determinó en gran parte el futuro turístico de la región.
El Club Andino Bariloche, fundado en 1931, y el Club Andino Esloveno, fueron las instituciones pioneras en la apertura de picadas y en la construcción de refugios. Con la creación del parque, en 1943, los deportes de montaña se desarrollaron aún más. El conocido cerro Catedral dio marco al centro de esquí más importante de Sudamérica y los cordones montañosos cercanos a la ciudad se convirtieron en epicentro del trekking en nuestro país. Estamos hablando de una región relativamente pequeña, comprendida al sur del lago Nahuel Huapi, entre el valle de Challhuaco, el lago Mascardi y la frontera con Chile. Allí se concentra la mejor infraestructura y varios circuitos de trekking que permiten múltiples variantes. En el resto de la extensa geografía del parque nacional también hay sendas, aunque más dispersas. Se trata de excursiones con características diferentes, ya que no existen refugios, la señalización es pobre y los imprevistos son frecuentes, características preferidas por quienes buscan transitar por senderos menos impactados. Senderos tradicionales
 Picada Eslovena. Cruce del arroyo Van Titter. La «Picada Eslovena» es una de las más antiguas y una de las más frecuentadas. Comienza en el lago Gutiérrez y accede a los refugios Petricek (hoy en desuso) y Frey, ubicado a orillas de la laguna Toncek y al pie de las imponentes agujas del cordón del Catedral. Existe una variante para acceder a este refugio: consiste en subir al filo del Catedral en aerosilla y bajar pasando por la laguna Schmoll. Algo más exigente, pero de espectacular belleza, es la senda que une los refugios Frey y San Martín. Esta travesía se completa descendiendo por la senda del arroyo Casa de Piedra o por el cerrado valle del Casalata. La primera opción es de baja dificultad, se trata del sendero más usado para acceder al refugio San Martín. El descenso por el arroyo Casalata, en cambio, es largo y la senda está mal mantenida. Otro refugio ubicado en el medio de las montañas es el Italia, también conocido como «Laguna Negra» en referencia a la bella laguna de altura que se encuentra junto a éste. Si la idea es hacer excursiones de menor dificultad, dos sendas recomendables son la que sube al refugio López y la que lleva al mirador de la Piedra de Habsburgo. Ambas se completan en pocas horas (medio día) y son muy accesibles desde la ciudad de Bariloche. Quienes prefieran opciones todavía más simples pueden optar por el valle de Challhuaco, donde existen circuitos cortos, aptos para hacer en familia.
El Tronador
 Volcán Tronador. El volcán Tronador (3.478 metros de altura) es otro de los destinos más buscados por los amantes de la montaña. Varios senderos lo rodean y se aproximan a sus glaciares colgantes. Los más famosos son el que lleva al refugio Otto Meiling y el que une Pampa Linda con Puerto Frías, el famoso «Paso de Las Nubes», de 3 días de duración. A diferencia de otros circuitos de la comarca, éste no recorre sectores de alta montaña. Se mantiene siempre dentro del bosque. El primer día finaliza en los mallines del río Alerce, el segundo en las nacientes del Frías, cerca de un glaciar que sorprende por los estruendos que causa el hielo al desprenderse y caer. Y el último día posee un encanto especial: la exuberante selva valdiviana. Otra senda de gran interés es la que sube al refugio Tronador, o «Refugio Viejo», partiendo de Pampa Linda. Esta travesía se completa en 3 días, ida y vuelta. Posee un fuerte atractivo por los paisajes que atraviesa, y otro tanto porque recorre una parte del mítico Paso de Vuriloche.
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