El entrenamiento físico y el temple psíquico para convivir con el cansancio, el viento, y la inmensidad, son requisitos indispensables al momento de pedalear por los circuitos provisorios habilitados en la Meseta. Esta es la crónica de 12 bikers enfrentados al esfuerzo extremo durante 200 kilómetros. La frase de uno de ellos resume el viaje: “Solo algunos lo hacen y quieren volver”.
País: Argentina Provincia: Río Negro (37° Latitud Sur - Entre 62° y 72° de Longitud Oeste) Plan de viaje Etapa 1: Ministro Ramos Mexía - 40º 30´26.02” S // 67º 15´37.22” O Yaminue: 70 kilómetros al Sudoeste Etapa 2: Yaminué Bajo Hondo 65 kilómetros sobre la meseta con rumbo Este. Etapa 3: Bajo Hondo – Establecimiento Reinaldo Alfaro Valcheta: 40° 42′ 00″ S // 66 ° 09′ 00″ O Respete las indicaciones de los guardias ambientales y contrate guía autorizado para realizar cualquier salida El día 1 Una vez que todas las alforjas estuvieron cerradas, empezaron a rodar sobre la calle principal de la pequeña localidad sureña de Ramos Mexía con rumbo al lado norte de Somuncura; observados con curiosidad por los pocos pobladores que circulaban en ese momento entre las vías del ferrocarril y esa arteria, la Ruta Nacional Nº 23 que une el océano Atlántico con la Cordillera de los Andes, en el sur de Río Negro. Aunque el día amaneció soleado, a las 9, hora de salida, las nubes y el aumento de la intensidad del viento proveniente del oeste hizo que Silvio (o “Ceferino Cacique), el guía más experimentado en esta zona, comenzara a preparar a sus once compañeros de travesía para una “etapa dura”. Aquí el clima es templado-frío, con precipitaciones escasas, de unos 200 milímetros anuales. En esta época del año la temperatura no supera los 15 grados promedio a mediodía, descendiendo por la noche a menos de 5. Antes de haber pedaleado mil metros, un pinchazo demostró a los debutantes que lo de “etapa dura” incluiría al terreno, caracterizado por filos de piedras que sobresalen de un suelo arenoso. El ritmo de pedaleo fue exigente de ahí en más, obligado por la demora que provocó el primer inconveniente con los neumáticos. Había que descontar tiempo a la llegada de la tarde noche, por lo que una escalera cerrada fue la formación más optima para contrarrestar el viento que, por ese entonces, golpeaba de costado a los ciclistas. Al llegar al desvío que conduce a Yaminue, tras unos 40 kilómetros andados, llegó el descanso. Como lo comprobaron al regresar al camino, esa parada fue fundamental para pedalear los últimos 30 kilómetros con fuerte viento de frente. “El viento nos dio de frente, y eso hizo que más de uno tuviera que tomarse ese tramo con mucha calma, a su ritmo hasta llegar a Yaminue; un lugar hermoso ubicado en un bajo, verde, lleno de árboles y con un arroyo que divide al paraje de sus zona de chacras”, recuerda Silvio, acostumbrado a condiciones climáticas adversas por ser oriundo de esta tierra. Cubierto del viento sureño, metido entre piedras, el paraje exhibe restos de árboles petrificados y la amabilidad de su gente a los escasos viajeros que llegan por allí. 4 de noviembre: Ascensión a la Meseta El ruido que el viento produce al azotar las rocas, posiblemente haya inspirado a los araucanos para llamar “Somuncura” a la planicie elevada que se levanta ante los ojos de los 12 ciclistas en el día 2 de su travesía. “Somuncura: piedra, peñasco que suena o que habla”, traducen los estudiosos de la cultura indígena patagónica. La segunda etapa del grupo “es la mas linda en lo que a paisaje se refiere”, opina Silvio al comentar las características topográficas del tramo, “un camino en pendiente tan difícil de transitar “que hay que hacerlo caminando”. “Ahí vamos por huella. Una vez arriba tomamos un camino de quebrada; subiendo, bajando, viendo el hermoso paisaje de Yaminue, dejándolo atrás”, describe el guía. La hoja de ruta se fue cumpliendo tal lo previsto, en forma lenta, por la exigencia extra a pedalistas y bicicletas que significaba subir a la Meseta.  El terreno también exigió a los neumáticos “Al llegar al máximo de pendiente nos encontramos con la bajada hacia el otro lado de la meseta”; sinuosa senda hacia el valle de Treneta por la que “nunca pasó una maquina, hecha por el hombre”, según define el guía. El almuerzo llegó con el arribo a ese paraje, lo que renovó el ímpetu del grupo para luego trepar nuevamente Somuncura y andar 10 kilómetros (rumbo Este) con piedras en la huella que –grafica Silvio- “están como si fueran sembradas”. Luego del esfuerzo que insumió el trayecto, de esos en los que el ciclista se reprocha insuficiente entrenamiento y se replantea el motivo de estar en una situación casi extrema, comenzó la relajante bajada hacia otro oasis, un lugar “antes llamado Bajo Hondo”. Pero el punto de arribo, el puesto rural de la familia Alfaro, exigiría algo más de fuerzas para ser alcanzado. Un arenal de 3.500 metros de extensión obligó a caminar a los ciclistas. Ultimo ingrediente de una jornada “extenuante”, para usar la definición del cabeza de grupo. Hasta Valcheta  “El ultimo día vinimos todo el tiempo en bajada y viento a favor, como pidiendo que el curruf (viento) ahora sí nos soplara mas fuerte hasta terminar el viaje”. La frase de Silvio remite al momento en el que cada uno de los ciclistas comenzó a sentir ganas de llegar, cumplir el objetivo de haber transitado la inmensidad patagónica. El descenso condujo al grupo hasta el arroyo Salado y la zona de chacras que anuncia en Machín Chanquen la cercanía de Valcheta, donde las fotos fueron de satisfacción y no de esfuerzo. “Disfruté mucho el desafío constante”. La frase es de uno de los protagonistas de la travesía por el norte de Somuncura, una sensación multiplicada por 12. EXPERIENCIAS Gastón Roldán – Buenos Aires “Solo algunos lo hacen y quieren volver” Sendero al Sur: ¿Qué conocimiento tenías de Somuncura antes de este viaje? Gastón: La verdad, ninguna .Ni de Somuncura ni de ninguna otra. S: ¿Cómo surgió en vos la idea de recorrerla en bicicleta? G: Me gusta recorrer diferentes terrenos en MTB. S: ¿Hay algún momento que te haya quedado grabado especialmente de la travesía? G: Creo que todo el viaje me quedó grabado. Por la dureza, por lo inhóspito del lugar. S: ¿Cuál fue tu experiencia como ciclista? G: Excelente. Si alguien me decía como iba a ser este viaje, le juraba que no podría superarlo, pero pasó todo lo contrario, lo llevé muy bien, disfruté mucho el desafío constante. S: ¿Y como persona? G: Situaciones así, como quedarnos sin agua, sin comida, el calor, el viento, hacen que descubramos partes nuestras que nunca imaginamos. S: ¿Qué le recomendarías a los que piensan en pedalear por Somuncura? G: Je, Je, Je, que se entrenen!!!. No es para principiantes y hay que tener mucha actitud positiva. Creo que solo algunos lo hacen y quieren volver S: ¿Cómo estabas equipado? G: MTB Zenith Riva, dos alforjas con cosas elementales, bolsa de dormir de media estación, herramientas para arreglar la bici, poca ropa, poca comida. Las fotos de Gastón se pueden ver en: http://picasaweb.google.com/gaston.roldan/RioNegro2Al6DeNoviembre Somuncura: Cuidado medioambiental  En Somuncura funcionan transitoriamente siete circuitos Unos 13 guardas ambientales tienen a cargo el control del ingreso y egreso desde siete accesos habilitados a la extensa Meseta de Somuncura para evitar –entre otras acciones- la depredación de la fauna y flora del lugar. Los guardas son mayoritariamente pobladores de los parajes de la Meseta y recibieron específica capacitación por parte de especialistas del Consejo de Ecología y Medio Ambiente (CODEMA). Se suman a la tarea que realiza desde hace un tiempo otro ambientalista en Bajo Santa Rosa, donde hay yacimientos de fósiles, y para la preservación del bosque petrificado en Valcheta. Paralelamente, se confirmó que funcionan en forma transitoria siete circuitos, con centros de interpretación y gestión ambiental, hasta tanto sea ratificado el plan maestro de la Meseta de Somuncura. Los accesos están localizados en Cona Niyeu, Chipauquil (considerado uno de los lugares más sensibles de la Meseta porque allí vive la denominada mojarra desnuda), Treneta, Yaminué, Prahuaniyeu, El Caín y un lugar por el cual se ingresa desde la provincia de Chubut. |